Oviedo une su rica tradición culinaria a una historia milenaria. Por eso, la ciudad recibió el título de Capital Española de la Gastronomía 2024

Por Patricia Alvarado
Historia y gastronomía, dos señas de identidad de Oviedo
Oviedo, capital del Principado de Asturias, reúne historia y buena mesa como pocas ciudades. Desde aquí partió el rey Alfonso II «El Casto», primer peregrino del Camino Primitivo de Santiago, hace 1.200 años. También desde aquí el rey Pelayo lideró «La Reconquista» del cristianismo en el siglo VIII. Hoy, esa historia viva convierte a Oviedo en el destino culinario de moda entre los paladares más exigentes.
La Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo creó el título de «Capital Española de la Gastronomía» en 2012 para impulsar el turismo. Cada año, la Federación otorga este reconocimiento junto a la Asociación de Hostelería Española. En su decimotercera edición, el jurado destacó la riqueza gastronómica de Asturias. Los expertos señalaron que Oviedo representa «el estandarte de la excelencia de la cocina asturiana».

Los platos típicos de la cocina asturiana
La cocina ovetense ofrece una carta inigualable. Entre sus platos más queridos destacan la fabada, elaborada con alubias; el cachopo, un crujiente filete de ternera empanado con jamón y queso; y el pitu caleya, un pollo criado en libertad. El mar también tiene su lugar en la mesa: merluza, rape, salmonete y caballa conviven con mariscos como el centollo, el percebe, el bogavante, el pulpo, la nécora y el calamar. Restaurantes y sidrerías —conocidas como chigres— sirven estos manjares en todo su esplendor. Bocamina, La Finca, La Corte de Pelayo y el restaurante Del Arco son claros referentes de calidad y buen servicio.

La sidra asturiana, un rito milenario
La sidra asturiana tiene raíces muy antiguas. Los celtas ya la bebían en el siglo VIII a.C. Más tarde, los romanos llegaron a Asturias en el año 19 a.C. en busca de oro y también la probaron. Hoy, una nueva generación de sidras con Denominación de Origen surge de los «llagares» —las bodegas donde se elabora—, como el de Herminio Alonso, fundado en 1943. Los asturianos esperan que este otoño la Unesco declare la sidra Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Beberla es todo un rito: el escanciador la vierte desde un metro de altura en un vaso ancho para oxigenarla.

La fabada, los quesos y los dulces de Asturias
La fabada es el plato más conocido de Asturias. Su historia arranca en el siglo XVI, cuando la alubia llegó de América y arraigó en esta tierra fértil. Este plato de cuchara forma parte de la identidad culinaria de la región, junto a los quesos con Denominación de Origen, como el cabrales y el gamoneu. Para el postre, los carbayones son la mejor opción: una base de hojaldre rellena de almendras, cubierta con dulce de yema y glaseado de claras. Su popularidad es tan grande que los ovetenses también reciben ese nombre como gentilicio. Otra delicia es la «moscovita», una galleta de almendra cubierta de chocolate. Las centenarias confiterías Camilo de Blas y Rialto encarnan lo mejor de la repostería asturiana.

Oviedo, una ciudad monumental con alma gastronómica
En una entrevista con Heraldo Media Group, el alcalde Alfredo Canteli valoró el galardón. Para él, el título de «Capital de la Gastronomía de España» es «una feliz recompensa al trabajo realizado». Canteli añadió que el reconocimiento convierte a Oviedo en «el centro neurálgico culinario del país». La ciudad, además, enamora por su arquitectura monumental y su ambiente acogedor. Su catedral gótica de San Salvador guarda con celo el Arca Santa, llegada en el siglo IX desde Jerusalén. Entre sus reliquias más preciadas se encuentra el Santo Sudario, la segunda pieza de este tipo más importante de Europa, solo por detrás de la Sábana Santa de Turín.


